Hoy un buen alma me pidió que le enseñe a meditar, y sabiendo que meditar no es algo que uno aprenda sino recuerda y revive aquellos es...

Meditación y la belleza del bambú


Hoy un buen alma me pidió que le enseñe a meditar, y sabiendo que meditar no es algo que uno aprenda sino recuerda y revive aquellos estados de meditación plena que busca siempre nuestro ser, como cuando estuvimos en el vientre de nuestra madre, o aquellos sueños reparadores de los que despertamos con ganas de volver.

Y solo en líneas generales me quedare con un concepto que llego mágicamente: La meditación es el estado de atenta contemplación. Es ese estado en el que ves con amor toda la creación y estas inmerso plenamente en el presente, para ello habrá de nacer un bambú en nuestra esencia, aquella planta que no importa la estación del año se mantiene verde y brillante, su flexibilidad la lleva a ser sostén de la naturaleza, y su facilidad de adaptarse le permite ingresar a todo hogar con amor solo para brindar la armonía y paz que desprende.


Para que nazca el Bambú, habrá que conocer la esencia de tu ser, en que terreno vibras mejor, donde tus raíces vivirán plenamente, en el agua, en tierra, entre piedras, no significa con ello que cuando así lo desees puedas cambiar de terreno, siempre estarás listo, pero para iniciar tu crecimiento deberás de ver donde te sientes cómodo, por ello existen diversas formas de llevarte a la meditación, ya sea desde de la plena concentración en sonidos, movimientos, silencio, melodías, cuencos, aromas, etc. estos soportes externos nos podrán generan un ambiente especial para iniciar la meditación, hasta que se convierta en un hábito y echemos raíces, luego no importara la posición , si es con asana o mantras o haciendo un bello mándala, nuestro ser ya estará en meditación. Conoce la esencia de tu ser meditativo y como cada amanecer y cada brote de bambú siempre es el camino natural el que debes seguir, jamás el forzado.

La práctica, el regar y cultivar al bambú con amor hará que este camino sea eterno, repetir de manera diaria, dándote un momento a ti mismo te llevara a unir tu ser, salir de los ruidos externos, de las sensaciones externas y el caos de la mente, hacia un momento en el que vuelves a unir tu energía, tu cuerpo, tus emociones, tu mente, con tus ser superior, es un momento de religar, una experiencia religiosa, y es el yoga en sí, es la unión de tu ser divino.

Cada momento a solas, conectándote con tu interior te llevara a la conexión con la creación divina, y ahí está el reto del ser meditativo, ya que en esta etapa tu alma sigue necesitando experiencias para trascenderlas, el camino será trascenderlas desde un estado meditativo, desde en estado de totalidad, donde encaras la vida integrado, sin impulsos emocionales, sin exaltación energética, sin pensamientos obsesivos, simplemente unes , ingresas a ti mismo, logras armonía y respondes desde la paz de la meditación, ya no reaccionas sino tu acción está guiada por un ser en meditación que mantiene su estado integrado mientras camina, conversa, come, ríe, etc., eres un bosque de bambús donde todo se llena de verde y eres cobijo para tu ser supremo.


Meditar, es vivir desde los pilares del bambú, es decir del amor, de la presencia y la entrega a ti mismo.

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